¿De qué manera le damos las gracias al Señor por la abundancia que recibimos a través de Cristo? A medida que nos abrimos camino en la vida, podemos expresar día a día nuestra gratitud por la presencia y la guía de Dios, perdurables en el tiempo. Dios nos amó tanto que nos envió a su amado Hijo para mostrarnos cómo vivir y morir de modo tal que pudiéramos alcanzar la salvación. Esta es nuestra herencia, nuestra fe y nuestra vocación. En la Misa nos unimos en la fe para conmemorar la muerte y la Resurrección del Señor, el mayor don que él nos concedió. Una forma de “vivir” nuestra alabanza al Señor es a través de nuestras acciones, compartiendo nuestra abundancia con el prójimo.
Todos los años, la Campaña del Arzobispo nos ofrece la oportunidad de llegar a aquellas personas de nuestra comunidad que se encuentran en situaciones de extrema necesidad. Hermanos y hermanas nuestros que carecen de un techo, alimentos adecuados, servicios de salud y atención en salud mental, todos aquellos que no tienen acceso a la educación y quienes están enfermos, en prisión y al borde de la muerte dependen de nuestra generosidad. Las necesidades son enormes.
“Cada dólar que usted dona a través de la Campaña del Arzobispo llega a programas y obras de caridad que nutren al pueblo de Dios, física, moral y espiritualmente”. Lo invito a asumir un compromiso generoso y lleno de sacrificio como contribución a la Campaña de este año.
Nuestras oraciones, nuestras donaciones y nuestro compromiso llevarán el amor de Cristo resucitado a nuestra comunidad. ¡Qué forma maravillosa de dar gracias al Señor!
Homilía para el Fin de Semana del Compromiso. (mp3 format / 8.3mb)
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Mai Balfour
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